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jueves, 9 de febrero de 2012

Hotel Heure Bleue, Essaouira. Marruecos

Nuestro reciente viaje a Marruecos nos ha regalado sabores y recuerdos dificiles de olvidar ya que a la rica gastronomía marroquí se unen los sabores de la exquisita cocina francesa por lo que para un amante de la buena cocina, el destino no puede ser más adecuado.
Nuestro primera parada ha sido Essaouira, la encantadora ciudad costera cercana a Marrakech ( unas 2:30 por carretera) donde hemos tenido la suerte de visitar uno de los mejores restaurantes de la ciudad: Heure Bleue, un lujoso palacio convertido en riad que acoge unas de las mejores propuestas culinarias de la zona.
En el restaurante de este lujoso hotel de la prestigiosa cadena Relais and Chateaux hemos podido disfrutar de su cocina marroqui con toques modernos rodeados de un relajado ambiente y de un exquisito servicio.

El hotel está situado en la Medina de Essaouira y llegar a él es bastante sencillo ya que está situado cerca de una de las entradas a la ciudad vieja.


Ver Heure Bleue Palace en un mapa más grande

El patio interior en el que se puede comer si la temperatura lo permite es extremadamente elegante y acogedor, así como el comedor principal, dominado por una gran cristalera con vistas al espectacular patio. Su sabor colonial, sus mesas perfectamente presentadas, su fina vajilla, sus grandes cojines y su luz ténue le dan al comedor un aire inigualable. La música árabe en directo le termina de dar un toque intimista a la velada.
Interior del hotel Heure Bleue

Comedor
La carta ofrece platos de la gastronomía marroquí con toques muy actuales, todo en base a unas materias primas frescas y a una cuidada preparación. Podemos encontrar desde entrantes como la pastilla o la kemia de legumbres a pescado directamente traído de su hiperactivo puerto, o carnes como el pato o el cordero pasando por platos más tradicionales como el tajin de pollo o el cous cous bereber.

Como entrante nos sorprenden con una sardina en escabeche con base de pisto de tomate realmente curiosa por su sabor.. y por la cantidad de espinas que encontré. No me convenció ( ya sabéis que siempre pongo alguna pega). El foie de pato si que está realmente delicioso y viene acompañado de un bizcocho para untar que le da un toque muy original. Excelente.

Sardina en base de pisto

De primero probamos un carpaccio de salmón con lechuga y láminas de jengibre. Atrevida mezcla que me dejó una sensación agridulce ya que el jengibre en láminas no me convenció ( en algunos momentos pensé que estaba comiendo madera...). 
Carpaccio de salmón y jengibre


Como plato principal la especialidad de la casa, confit de cordero deshuesado a las especias, que me recomienda su maitre. Una verdadera delicia de plato, tanto la tierna carne como la salsa dulce que lo acompaña. Sin duda aquí saben como hacer el cordero.
También probamos el tajine de coquelet al limón y al azafrán. Realmente jugoso, es un plato típico marroquí que no suele fallar.

Confit de cordero deshuesado a las especias
Tajin de coquelette al limón
El servicio ha estado atento en todo momento y nos ha ayudado en la elección de los platos y del vino, un tinto que estaba bastante aceptable.
La carta de caldos es muy amplia y ofrece bastantes vinos del país y franceses a precios algo inflados, como todo el alcohol en Marruecos. Nos aconsejan probar Beauvallon ( unos 22 euros), un tinto afrutado de cosecha 2008 elaborado en Marruecos. No estaba mal. Y la cerveza Casablanca, una rubia muy suave a 6 euros la botella...



El precio medio del cubierto ronda los 40 euros( demasiado para Marruecos, lo sé) pero la calidad de la comida, el refinamiento y buen servicio, unido al ambiente reinante, hacen que uno se vaya de este lujoso lugar con una agradable sensación de felicidad en el cuerpo. Un restaurante de mucho lujo en una sorprendente ciudad que cada día está atrayendo a un turismo que busca alejarse de los bullicios de las grandes ciudades marroquíes.

- Heure Bleue. 2, rue Ibn Batouta.  +212 24783434 
- Para reservar hoteles en Essaouira.

martes, 29 de noviembre de 2011

Taberna Sociedad de Plateros, Córdoba

Una de las razones por la que me encanta Córdoba es, además de por sus monumentos, su rica historia, sus plazas y su animación, es por su excelente gastronomía. Si algo caracteriza a esta ciudad es la tradición del buen comer y es visita indispensable para todos los amantes de la buena cocina tradicional andaluza.

Exterior de la Mezquita

Para esta escapada llevaba bien señalados los locales que quería visitar y uno de ellos ha sido un clásico de la ciudad, Taberna Sociedad de Plateros, un local que ofrece cocina tradicional cordobesa desde hace más de 130 años y cuya especialidad es el bacalao cocinado de muy diversas formas. Muy activos en las redes sociales, les prometí una visita y no pude faltar a la cita.

Sociedad plateros abrió al público allá por el 1868 y actualmente cuenta con varios restaurantes repartidos por la ciudad. La taberna que hemos visitado lleva sirviendo comidas a los cordobeses y visitantes desde 1930.
Su encargado, Manolo Bordallo es un derroche de profesionalidad, energía y simpatía, y junto a  todo su equipo hace que te sientas como en tu casa con un servicio eficiente y profesional.
Una larga lista de personalidades han pasado por esta taberna y tengo que deciros que precisamente durante mi visita, en uno de los salones privados estaba almorzando un importante político de nuestro país...

Manolo Bordallo

Interior de Taberna Plateros
El local está a un paseo de la Mezquita, cerca de la Plaza del Potro por lo que no es difícil encontrarlo.
Calle María Auxiliadora 25. Teléfono de reservas: 957470304
Su completa web: http://www.sociedadplateros.com/

Os dejo su ubicación exacta en el mapa:


Ver mapa más grande

El amplio local cuenta con una decoración típica de taberna tradicional y es ideal tanto para una comida en grupos como para ir con los amigos e incluso apto para niños pequeños debido a su amplitud. Tiene varios ambientes, salones privados para reuniones, celebraciones, bodega propia, días con música en directo y hasta exposiciones de arte temporales. Y gran un patio interior al aire libre donde se poder disfrutar de una agradable comida y del buen tiempo si la climatología lo permite.

Patio interior
Como os digo la carta cuenta con más de 20 variedades de bacalao, su especialidad, además de platos de la cocina tradicional cordobesa como su famoso salmorejo, el rabo de toro, flamenquín, callos, croquetas, carnes y pescados etc…. Además cuenta con una amplia carta de vinos finos, blancos y tintos.

Salmorejo


Como iba con ganas de probar bacalao, la especialidad de la casa, pedimos varios platos para compartir entre los que se encontraban el potaje de bacalao con garbanzos, sabroso y con un sabor de los de antes, un bacalao con pisto que noté excesivamente salado y una lasagna de bacalao con berenjenas que me entusiasmó por su sabor y textura. Me sorprendió mucho y aconsejo que la probéis.

Potaje de garbanzos con bacalao

Bacalao con pisto

Estando en Córdoba no podíamos dejar de probar el salmorejo,  el plato estrella de la cocina tradicional cordobesa y uno de mis preferidos. Me pareció suave y de textura muy conseguida.
Como no le hacemos ascos a casi nada en la cocina también quisimos probar el flamenquín, un clásico con mucha fama en toda la provincia de Córdoba. También me gustó a pesar de que no es nada ligero.. Y para variar un poco, ví que los chanquetes eran muy demandados así que decidimos probarlos pero tengo que decir que como los de Málaga….. los noté demasiado fritos y crujientes.

Lasagna de bacalao y berenjenas. Excelente

Un clásico de la cocina cordobesa: el flamenquín.

"Chanquetes Cordobeses"

Con sus correspondientes bebidas la cuenta ascendió a menos 50 euros por lo que la relación calidad-precio me pareció más que interesante para ser un restaurante de mucha tradición en la ciudad. Un lugar a tener muy en cuenta si visitáis  Córdoba.
En Taberna sociedad Plateros encontraréis buen ambiente y precios ajustados, un gran trato y una cocina tradicional andaluza sin florituras pero de excelente resultado.

¿Donde está Dios?

Si queréis saber más de mis viajes os espero en mi blog, myguiadeviajes y en mi página de Facebook!

jueves, 31 de marzo de 2011

Figlmüller, Viena.

En mi último viaje a Viena hemos optado, como siempre en mis viajes, por probar la cocina tradicional local y que mejor sitio que Figlmüller, conocido restaurante que lleva sirviendo platos a los vieneses y visitantes desde 1905. Y es famoso precisamente por ofrecer, entre otras cosas, el plato típico vienés, un filete de cerdo empanado gigante de nombre impronunciable: el wienerschitzel.



No nos engañemos. Cuando en un viaje veo un restaurante lleno de gente local, no puede estar muy mal. Sitios repletos de turistas y con la carta en mil idiomas me dan más miedo que otra cosa.Otra opción es que algún conocido del lugar te lleve a comer ( acierto casi seguro). O que por Internet ( blogs o foros de viajes)  encuentres viajeros que hablan de su experiencia personal en el restaurante con buenas críticas,( opción a tiro fijo en un viaje). Aunque tiene más encanto ir "a la aventura" y descubrir lugares nuevos, hay veces que  no me gusta perder mucho tiempo buscando donde llenar el estómago. Y como siempre hay que tener una bala en la recámara, precisamente por ello fuimos a este local en Viena, había oído hablar de él y lo tenía apuntado por si se daba la ocasión.




Localización

Figlmüller tiene dos céntricos restaurantes, muy cerca de la Catedral de San Esteban, en pleno centro histórico de Viena.

- Figlmüller Wollzeile 5. Abierto todos los días de 11am - 10pm.
- Figlmüller Bäckerstraße 6. Abierto todos los días de 12pm-11pm
Aquí tenéis su web en inglés y un mapa de su situación: http://www.figlmueller.at/index.php



View Larger Map


Ambiente

Otro de los puntos fuertes de este restaurante es su gran ambiente ya que es muy conocido en la ciudad. De hecho había tanta gente en uno de sus locales que nos aconsejaron ir al otro local más moderno que está a pocos metros. Y no paraba de entrar gente, lo cual es síntoma de que tiene mucho tirón. Mucha gente local y también turista de ahí que la carta está en alemán e inglés.


Decoración

De los dos locales hay uno más tradicional que otro, pero la comida es la misma. tienen mesas y bancos de madera, muchos cuadros en las paredes, grandes percheros, techos abovedados... Un lugar clásico y acogedor.

La carta

Ofrece diferentes platos pero no es muy variada. Lo más solicitado, sin duda, su famoso e inmenso filetón empanado que se sale del plato. Cuenta con  unos pocos entrantes y sopas, la especialidad de la casa y varios platos más de carnes. Por lo tanto no es muy amplia pero sí suficiente para degustar los platos típicos vieneses.


Cartel en la puerta del local

La bodega

La carta de bebidas cuenta con algunas referencias, tanto de vino tinto, blanco, así como aperitivos. El vino de la casa está  muy solicitado aunque la verdad es no es nada del otro mundo. Prefiero cerveza rubia local, fresca, suave y exquisita...y bien de precio.




Mi experiencia

Hemos comido bastante bien y hemos salido muy llenos. Ni se os ocurra pediros el filete para uno porque será dificil de que podáis con él. Lo ideal, compartirlo entre dos, junto con la típica ensalada templada de patata y berros, que lleva una salsa parecida a la bechamel que está buenísima. Postres no hemos tomado, el estómago dijo basta!!.


El protagonista de Figlmüller

Servicio

Muy correctos y educados hasta no poder más, pero lentos, lentos. Aquí no tienen prisa así que mejor ir mentalizados para echar un buen rato. Llegué incluso a pensar si tenían los cerdos vivos en la cocina.... mejor no ir con prisas.


Así de cargada estaba nuestra mesa.

Precio

Bastante bien teniendo en cuenta que compartimos los filetones, las ensaladas y  patatas. Además bebimos bastantes cervezas. Salimos llenos hasta los topes y la cuenta ascendió a 15 euros  por persona, lo cual no está nada mal. Es una buena opción para probar comida local y evitar tanta comida rápida que se hace en los viajes.

Fachada del restaurante.

Conclusión

Figlmüller es un buen lugar para disfrutar del famoso plato de estas tierras. Tiene buena fama, se come bien, siempre está lleno y no está mal de precio. Además está muy céntrico, cerca de la Catedral de San Esteban y es fácil  de encontrar. Y un wienerschitzel tan grande y sabroso  no se come todos los días.
¡Que aproveche!.

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